8 DE MARZO, HOMENAJE A LA MUJER: KATHRINE SWITZER. GRANDES GESTOS DEPORTIVOS ~ EL VALOR DE LA EDUCACIÓN FÍSICA

sábado, 8 de marzo de 2014


Aquí va nuestro homenaje a la mujer con la historia de Katherine, la mujer que cambió la historia del maratón.

A veces miramos alrededor y podemos pensar que las cosas que ocurren siempre han ocurrido del mismo modo, pero nada más lejos de la realidad. Lo que hoy en día a todos nos parece normal, como ver a una mujer correr cualquier tipo de carrera, no siempre ha sido así... Ninguna mujer había corrido jamás una maratón (42,195 kilómetros) por considerarse una actividad que sólo podían realizar los hombres, hasta que Kathrine Switzer se atrevió a romper con las normas. Se inscribió en la carrera con el nombre de un chico, para que la dejarán competir, pero a mitad de carrera el director de la misma la vió e intentó evitar que terminase la maratón y salió corriendo detrás de ella para que se fuera de "su" carrera, en ese momento el novio y el entrenador de Kathrine le impidieron al director de la carrera su propósito.... Pero no os cuento nada más. Aquí os dejo esta preciosa y emotiva historia, que cambió para siempre el papel de la mujer en la prueba de maratón.

La información, que se muestra a continuación ha sido escrita por Tolo Leal en Libertad Digital (el artículo original es más amplio), y comienza así:
"Ninguna mujer puede correr un maratón". A Kathrine Switzer le dolió mucho esa frase. Más viniendo de quien venía: Arnie, su entrenador. Ella sabía que no era cierto. Se veía capaz de conseguirlo. Pero ni siquiera una de las personas más cercanas a ella confiaba en que fuera posible. En realidad, nadie lo pensaba. Hablamos de 1967. Hace nada. Pero por aquél entonces, se consideraba a la mujer totalmente incapaz de completar los 42 kilómetros corriendo. Era imposible. Sólo era cosa de hombres.
Aquella frase le dolió a Kathrine Switzer. Pero, sobre todo, terminó de convencerla. Estaba dispuesta a conseguirlo y demostrar al mundo que una mujer podría correr un maratón. "Tengo un plan, un entrenador, y un objetivo: correr el maratón de Boston. Y vamos a hacerlo", fue su respuesta. Y así, comenzó a cambiar la historia del atletismo femenino.

Ni rastro de las mujeres

Kathrine, que en realidad llevaba tiempo corriendo distancias que hoy se considerarían de medio fondo. Cuando llegó la hora de registrarse, las dudas asaltaron a Kathrine, a su entrenador, y a Tom, su novio, jugador de fútbol americano. Sabían que nunca ninguna mujer había competido en un maratón. Sabían que no estaría bien visto. Pero no sabían si era ilegal o no. Así que fueron a comprobar el libro de normas de competición y de registro, y no decía absolutamente nada sobre las mujeres. Por si acaso, hizo la solicitud firmando como K.V.Switzer (nombre masculino), y fue aceptada.
Cuando llegó el día de la cita, cuenta Kathrine, estaba realmente nerviosa. No sabía si le dejarían competir o no. Se vistió con una sudadera y unos pantalones largos, pero en el momento de la asignación de dorsales, tenía miedo de ser expulsada por ser mujer. "Extendí mi jersey para que pusiera el dorsal sin mirar el juez. Noté cómo ponía su mano sobre mi hombro, me daba paso hacia delante, y gritaba 'vamos atletas, muévanse, continuen pasando'. Y pasé. Ya lo había consegudo".
Cuando llegó hacia la zona de salida, acompañada de su entrenador y su novio, notó cómo el resto de participantes la miraban pero, lejos de molestarse o sorprenderse, le deseaban suerte. "Se alegraban de tener a una mujer a su lado a la hora de correr", afirma. Y así arrancó la carrera, el maratón de Boston, algo así como La Meca para los maratonianos.

Una imagen para la historia

Sin embargo, no todo iban a ser alegrías. Kathrine arrancó bien. Se sentía cómoda. Veía cómo iban avanzando los kilómetros a buen ritmo. Pero entonces, se produjo una de las imágenes que han quedado para la historia del atletismo, para la historia del deporte femenino. Así lo cuenta la propia atleta.
"De repente escuché unos zapatos corriendo deprisa detrás de mí. Me giré, y ví la cara más enfadada que nunca he visto. Era un oficial de carrera (Jock Semple, director del maratón). Me agarró de los hombros y me empujó, mientras gritaba '¡Fuera de mi carrera!'. Consiguió arrancarme el dorsal de atrás, mientras yo trataba de correr más fuerte. Entonces Arnie saltó y le dijo que me dejara, que él me había entrenado y que estaba para competir, pero el juez seguía tratando de agarrarme y empujarme. Sólo porque era mujer. Y ahí ya apareció Tom para realizarle un placaje y tirarlo al suelo. 'Corre como nunca', me dijo, y nos pusimos los tres a correr como niños que huyen de una casa encantada".
El revuelo que se formó, obviamente, fue tremendo. Y todo, delante del autobús de prensa, que captó toda la escena y, a partir de ese momento, decidió seguir a Kathrine durante la carrera. Todos estaban pendientes de ella. "Tenía que terminar. Sabía que si abandonaba, la gente volvería a pensar que una mujer no podía correr un maratón. Que sería un paso atrás para el deporte femenino, en lugar de un paso adelante".
Así que Kathrine continuó. Con más energía si cabe. Y terminó la carrera. Llegó de la mano de su entrenador. Cuatro horas y veinte minutos fue el tiempo que tardó en recorrer los 42 kilómetros y 195 metros.
"Cuando crucé la meta, no fue como 'vamos, he terminado mi primer maratón'; fue más bien, 'vamos, tengo un plan en mi vida'. Porque durante los 42 kilómetros, hubo un momento en que lo vio claro. Desde que la terminara, iba a dedicar su vida a ser una mejor atleta, y a facilitar oportunidades para las mujeres que quisieran experimentar la misma sensación de poder, fuerza y libertad que ella estaba sintiendo."Comencé el Maratón de Boston como una niña, y llegué a la meta como una mujer adulta", confesaría más tarde Kathrine, quien en en ese momento aún no era consciente de lo que acababa de hacer.
A la mañana siguiente, retomaron el camino a casa. A la mitad se detuvieron en una gasolinera para repostar y tomar un café, y de repente sus ojos se fijaron en el periódico. No podían creer lo que estaban viendo. Ella, Kathrine, la mujer que acababa de correr un maratón, ocupaba la portada. Comenzó a hojearlo, y sus imágenes aparecían en todas las páginas. 'Chica corriendo maratón', 'chica siendo atacada', 'chica siendo salvada por su novio', 'chica llegando a meta'. Efectivamente, la historia había cambiado. Para siempre. Cinco años después comenzó a permitirse legalmente la participación de la mujer en los maratones. Todo, porque Kathrine acababa de demostrar, de dejar claro, que las mujeres sí podían hacerlo.
Kathrine acabó ese maratón, el primero de 39, el último el de Berlín, en 2011. Con 66 años Kathrine es un icono del mundo del running.

Cuando se le pide un consejo para empezar a correr dice: "just start". Sólo empieza.  Y añade otros dos: se fuerte y valiente.
Reacciones:

7 comentarios:

  1. Gracias a esa mujer, las mujeres ya pueden participar en todos los deportes sin que las descriminen.
    Gloria Portillo

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  2. Cual quiera que se lo proponga ya sea mujer o hombre puede conseguirlo y no hace falta discriminarlas. Y a partir de está historia pueden ver todas las mujeres que si te propones algo puedes conseguirlo.

    María Saucedo.

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  3. Yo creo que gracias a esa mujer, las mujeres pueden hacer lo mismo que los hombres.
    Y gracias a ella las mujeres no son discriminadas como antes.
    Joaquín Peralta.

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  4. Y creo q gracias a esa mujer ya podemos participar a todo y ya no hace falta de descriminarlas como antes.
    Silvia Parrilla

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  5. gracias a kathrine switzrer las
    mujeres podemos hacer las cosas
    que hacen los hombres

    paula león suárez

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  6. Gracias a esa persona las mujeres podemos hacer carrera jugar al futbol...


    Ángela Garcìa López

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  7. gracias por poner esa historia tan vonita por que ahora savemos que gracias ha esa mujer podemos hacer lo que algunos hombres hacen.

    alana lindsey-jones fuentes

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